Un tribunal socialista en Venezuela condenó a dos exoficiales de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos a 20 años de prisión este fin de semana por su presunto papel en un fallido intento de derrocar a Nicolás Maduro.

El fiscal general del régimen, William Tarek Saab, anunció la sentencia, alegando que tanto Luke Denman como Airan Berry habían «asumido la responsabilidad de sus acciones».

“El citado señor admitió haber cometido los delitos de conspiración, asociación y tráfico ilícito de armas de guerra y terrorismo previstos en el Código Penal, por lo que fueron condenados a prisión de 20 años, [sic] meses y nueve días”, Saab escribió.

Según Alonso Medina Roe, contratado como defensa legal por las familias de los dos hombres, las autoridades le negaron el acceso al juicio secreto en la cárcel y, en cambio, proporcionaron a los hombres un defensor público. También reveló que, desde su contratación, el régimen le ha impedido reunirse o hablar con sus clientes en una flagrante violación de sus derechos constitucionales.

El presunto ataque fallido, cuyo nombre en código es «Operación Gideon», tuvo lugar a principios de mayo. El régimen de Maduro afirmó que el ataque fue una invasión para derrocar su gobierno ilegítimo y que el ejército venezolano lo frustró con éxito, lo que provocó la muerte de ocho hombres y la detención de 60 rebeldes.

El régimen de Maduro afirmó que el autor intelectual de la operación fue Jordan Godreau, otro ex Boina Verde y propietario de la firma de seguridad Silvercorp USA, con sede en Florida, quien supuestamente planeó la operación desde campos de entrenamiento improvisados ​​en la vecina Colombia. Los funcionarios de Maduro afirmaron que la operación fue mal planeada y ejecutada.

Maduro ha afirmado repetidamente que Estados Unidos y el presidente venezolano Juan Guaidó, el actual jefe de estado en el país, estuvieron involucrados en el ataque. Ambas partes han negado fervientemente cualquier participación. Sin embargo, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, se ha comprometido a hacer todo lo posible para intentar liberar a los dos hombres, ya que son ciudadanos estadounidenses.

El régimen socialista de Venezuela ha sido durante mucho tiempo objeto de planes e intentos de eliminarlo por la fuerza mientras continúa supervisando la transformación del otrora próspero país sudamericano en un satélite de la Cuba comunista asolada por una crisis económica sin precedentes.

En julio de 2018, Maduro afirmó ser el objetivo de un fallido intento de asesinato durante un discurso militar en Caracas luego de que un dron explotara a metros de él. Se realizaron múltiples arrestos, pero nunca se ha presentado evidencia concluyente sobre quién estuvo detrás del ataque o incluso si fue un intento legítimo contra la vida de Maduro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha promocionado repetidamente la posibilidad de lanzar una intervención militar para sacar a Maduro del poder. Sin embargo, la idea nunca se ha materializado. En cambio, Trump ha optado por imponer sanciones económicas a la crucial industria petrolera del régimen como un medio para debilitar el control de Maduro sobre el poder.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.